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Concerti: Paz sin fronteras

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concierto-paz-sin-frinteras.jpgChe piaccia o no, il megaconcerto di ieri, 20 settembre, nella Plaza de la Revolución all’Avana, è stato un vero successo: 15 interpreti assai popolari, fra cui il nostro Jovanotti, Silvio Rodríguez, Miguel Bosé, la portoricana Olga Tañón, Víctor Manuel, gli Orishas (il gruppo cubano che lavora all’estero e che da anni non tornava a casa), Amaury Pérez, X Alfonso, il grande Juan Formell con i suoi Van Van ed altri, hanno animato le cinque ore di musica, sotto un sole implacabile, riuniti intorno all’iniziativa del colombiano Juanes che vuole fare della musica un potente strumento di pace.
 
Quando Juanes ha organizzato un concerto alla frontiera fra Venezuela e Colombia, una frontiera bruciante e rischiosa, e l’ha chiamato “Paz sin fronteras”, gli elogi per l’iniziativa si sono sprecati. Questa volta, invece, l’idea di scegliere la Plaza de la Revolución –un luogo assai simbolico per l’America Latina, con il mural del Che in fondo, ha suscitato scandalo, rabbia, una battaglia dei mass media davvero massiccia e senza esclusione di colpi. I dischi di Juanes sono stati fracassati nella pubblica via a Miami, dove il cantante colombiano vive e dove sua moglie, in attesa del terzo figlio, ha dovuto sostenere il peso di un ostracismo così violento. Neanche la grande popolarità dell’autore di “Camisa negra” è riuscita a sedare gli animi dell’esilio cubano a Madrid, a New York e dovunque si sia stabilita una comunità di transfughi dall’isola. I motivi di una rabbia così sfrenata appaiono evidenti: il concerto di ieri, davanti a un milione e centocinquantamila spettatori che hanno sopportato con allegria l’implacabile sole del pomeriggio, è stato un grande successo per la musica, per la gestione intelligente dei cubani e del ministro della Cultura Abel Prieto, per l’affiatamento dei musicisti provenienti da diverse parti del mondo ispanico.
L’evento è stato trasmesso in diretta dalla catena di televisione Cuatro e anche se il servizio d’ordine –come sempre a Cuba nelle grandi manifestazioni di massa- è stato severo, tutto si è svolto nel migliore dei modi.
I quindici artisti hanno cantato gratis e gli organizzatori, Juanes in testa, si sono accollati le spese per gli impianti mentre Cuba offriva alloggi e organizzazione. E proprio per risparmiare qualcosa, il concerto si è svolto di giorno, all’implacabile luce del sole che però non ha scoraggiato un pubblico enorme. Un malevolo commentatore, su “El País”, ha intitolato che “la montagna ha partorito un topolino”, affermando che il pubblico era costituito tutto da militanti e lavoratori intruppati nei camion e portati per forza. Davvero confortante pensare che all’Avana ci sia ancora un milione e passa di militanti!
Nella grande piazza dominava il colore bianco, bianco della pace, e tutti i ritmi della musica caraibica e, per chiudere il concerto, tutte e quindici le star del mondo ispanico hanno lasciato il posto alla voce calda, allegra, sfottente del grande Compay Segundo e del suo “Chan chan”. Dall’ oltre tomba, fumando il suo interminabile sigaro, quel vecchio adorabile se la sarà goduta.
 
PAZ SIN FRONTERAS 
Latinoamerica
Alessandra Riccio
(21 settembre 2009)
 
 
 
concrtopaz.jpgCuba cantó con Juanes, Juanes cantó con Cuba. Duélale a quien le duela, como dijo a corazón abierto Juan Formell, el fundador y director de Los Van Van. Un millón de personas, enfundadas con prendas blancas en su mayoría, celebraron un hermoso convite por la paz en la Plaza de la Revolución José Martí, a lo largo de más de cinco horas de un domingo ardiente, en el que los impresionados artistas convocados por el cantautor colombiano demostraron una altura ética y una sensibilidad humana ejemplar.
Desde que la puertorriqueña Olga Tañón puso a punto su fuego merenguero, hasta que Los Van Van incendiaran el ambiente con su son efusivo e integral, cada uno de los participantes aportó sus razones cantadas en una velada inolvidable.
El Segundo Concierto de Paz sin Fronteras sobrepasó sus expectativas. Desde horas tempranas de la mañana del domingo, un río de pueblo afluyó hacia la Plaza de la Revolución José Martí.
Olga convidó a alumnos del conservatorio Amadeo Roldán, los españoles Luis Eduardo Aute y Víctor Manuel legaron sus canciones imprescindibles y lúcidas, el hermano Danny Rivera inflamó el corazón con el eterno Madrigal; el italiano Jovanotti vibró como él solo sabe hacerlo con la fuerza del ritmo, Miguel Bosé se hermanó con Carlos Varela para derribar prejuicios —dijo que era "el sueño de la paz, de la concordia, de tender una mano, del diálogo, de la hermandad, del amor" —, Cucú Diamante y Yerbabuena transaron un pacto rumbero con Yoruba Andabo y Oguere, y al fin conocimos la cuerda juglaresca del ecuatoriano Juan Fernando Velasco.
El multitudinario auditorio presintió de antemano el aura de las canciones infaltables de Amaury Pérez, el significado de Revoluxion en la voz de X Alfonso, la batería textual interactiva de Orishas, y Silvio Rodríguez, a quien Juanes conoció por intermedio de sus canciones cuando no pensaba siquiera ser un ícono. Este redactor supo cómo el colombiano, en el despacho del Instituto Cubano de la Música, compartió con su titular un par de temas de Silvio en el momento de presentar la propuesta.
"No puedo creer lo que mis ojos están viendo. Este es el sueño más hermoso de paz y de amor que he podido experimentar después de mis hijos. Este es el amor verdadero y celebro profundamente poder estar aquí con ustedes", afirmó un Juanes conmovido en medio de tanto entusiasmo.
El Chan chan, de Compay Segundo, resumió el espíritu de una jornada de paz, en la que triunfó la razón poética.
EL FIASCO DE LOS MEDIOCRES
No sé qué van a decir ahora quienes trataron de sabotear el concierto de La Habana y sometieron a Juanes a brutales presiones para que desistiera de su noble convocatoria. Fue de tal magnitud el acontecimiento que ni los propios medios que dominan pudieron soslayar dar noticias y aún reproducir íntegramente o partes del megaconcierto. Rabiaron este domingo a más no poder, pero tuvieron que admitir un hecho objetivo: la música como mensaje de convivencia y cordialidad.
Los más recalcitrantes elementos que en Miami sueñan con destruir la identidad y la nación cubanas fueron los abanderados de una campaña de odio e incultura, que incluyó desde la destrucción de discos del cantautor colombiano, en acto que recordó a muchos la barbarie de las hordas nazis que quemaron libros y cuadros en pleno apogeo del fascismo, hasta amenazas de muerte en el más puro estilo de las bandas paramilitares que han asolado a América Latina.
En un intento desesperado por robarse el show intentaron armar una alternativa al concierto en La Habana, con algo que debía suceder en Miami a la misma hora. Un tal Javier Ceriani, a nombre de una fantasmagórica Exilio Productions, anunció que harían en el sur de la Florida un contraconcierto. La idea no pasó de ser una pompa de jabón. Ni con los millones de dólares que se movieron, ni los nombres que se manejaron, pudieron armar un engendro condenado de antemano al fracaso.
Sin embargo, casi a la misma hora, en Puerto Rico, Andy Montañez, en el Centro de Bellas Artes Ada Mage Zayas, de la comunidad de Juana Díaz, en el sudeste de la Isla del Encanto, lideró un concierto de solidaridad con Juanes, Cuba y la paz, al que contribuyeron Mapeyé, Roy Brown, Así Somos y otros músicos.
"Es una forma de contar lo que vivimos allá y de compartir con el público boricua el trabajo realizado por nuestra delegación cultural, la más numerosa y diversa tanto en géneros musicales como generacionales que haya visitado Cuba" dijo Andy al evocar la dedicatoria a Puerto Rico por Cubadisco 2009.
UN PUEBLO CULTO, ABIERTO Y SOLIDARIO
Cuba cumplió escrupulosamente y con gran altura los compromisos con el evento promovido por Juanes: consagrar a la paz el concierto, no manipular políticamente una expresión cultural, difundir abiertamente al mundo la imagen del concierto, y promover un voto por el entendimiento humano.
Un pueblo culto, alegre y solidario respondió a la convocatoria. Y no por primera vez. Ese es nuestro signo.

 

Granma
Paisaje de paz después de la batalla
PEDRO DE LA HOZ
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